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viernes, 25 de noviembre de 2011

LA PRIMER NOCHE DE SOL

Era una noche de verano y nosotros queríamos salir, no es día para salir nos decían nuestros hermanos, es Jueves y mañana tienen que madrugar, pero a Pablo y a mí no nos importaba tanto el colegio, sino más conocer la noche, en eso anduvimos por Palermo, llegamos en un auto, completamente borrachos, riendo de cualquier cosa, caminando hacia el boliche, en la zona del planetario, una mujer me pide fuego, su apariencia desencajaba para mi edad, pero por como estaba empezando la noche como es el mundo de la noche, con aparente mutes me dejé llevar, y me saca un beso. Encima me convida porro, obviamente que no le pude decir que no y así fue como luego de unos quince minutos nos encontramos teniendo sexo entre los árboles sorprendidos del bosque que nos miraban hacerlo con más ardides que una hoguera y mil fuegos, entre jadeos ella pedía más y no pude negarle ni un solo no, después de romper el aire, vuelvo a encontrarme con mis amigos que seguían codeando la barra, mientras tres chicas en malla bailaban sobre una tarima, no podía creer lo que estaba viviendo, una sensaciones encontradas sentía en mi vientre, explotaban las hormonas y el corazón galopando en el sentido que me decía que si esto es la noche duermo de día, como si de una vez por todas la vida me explicó lo que es el contacto normal entre las personas que andan bajo las estrellas enrollando humos dulces y escuchando rock.

Entre cervezas la veo acercarse y así como quien abre un cofre de luz me hunde su labio en la boca, la noche no termina todavía, esto recién empieza, me dice, como si le faltara un plural al sexo, compartimos bailando, muy cercanos los cuerpos, ella se sumergía en una búsqueda infinita de placer y yo me dejaba ser, solamente por curiosidad y excitación, que es un poco lo mismo, el aroma a alcohol que salía de su boca no era impedimento para que realce mi sentido del gusto, porque a esa pequeña altura de mi vida yo todavía no tenía nada definido, no le podía decir que no, ni que si, no me animé a decir mucho, solamente a jugar a aparentar cierta madurez que en realidad ella estaba puliendo con sus manos y su mirada.

Nunca pude decir que no, sea como fuera, inclusive todavía creo que la atracción y la experiencia pueden contar con una buena afinidad cuando de sentir se trata, esto por supuesto que marca un antes y un después y que también define mucho sobre el camino que me tocó transitar, a ella le debo mucho, y solamente vive por momentos, cuando quiero ir en busca de algún escape hasta donde no se puede llegar, el pasado siempre se transita cuando no hay donde ir en el presente, es lindo recordar cuando aparecen ciertas ideas que agrandan la memoria, y que traen también aparejado alguna emotividad que desnuda, la verdadera atracción se da cuando no hay preámbulos, cuando las palabras solamente son un saludo que va más allá de la intención que excita el impulso; que los dos estábamos experimentando lo imposible, es cierto, realizando en una noche una plena fantasía, dos puertas abiertas al mismo tiempo dejan más espacio para trascender, y así es como después la lluvia nos mojó y no importó, por que siempre existirá en algún lugar aquella noche donde descubrí el estado de la piel rubia curtida, el olor a vértigo que da la poca importancia del prejuicio, pero claro, la noche todavía debía ser caminada, y me espera una seguidilla de arcadas y pasos al estilo luna, al estilo oscuro, siempre que paso por el planetario recuerdo que tal vez, tuve buena suerte, no todos los días se conquista a los quince años un Jueves una dama de ese estilo.

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