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miércoles, 25 de abril de 2012

Huellas

Huellas Huellas en el tiempo, delicada textura de tu piel, Hacen ecos sonoridades de tus labios, Desprendo la razón de la no razón Hacia espacios nebulosos donde nadie en el cielo, Solas y amantes nuestras estrellas Que guían los sueños del tiempo, Aferrados por que si, Por que el viento mece la pasión Y configura el elixir del sentimiento. Adueñados sin serlo, La palabra amor no alcanza, Tal vez mañana al despertar La caricia del viento, nos envuelva En lo que sentimos, Y en lugar de dos seamos uno o mil, Igual la luna sigue, igual somos libres como el cielo. Pez que nada bajo el relieve celeste, Me suelto a tu andar sedoso, tu piel suave; la verdad revelando secretos, Te quiero, te quiero, Y si no fuese cierto, la mentira también queriendo, Igual sin imposibles te descubro de nuevo, Y siento nostalgia del tiempo, Y siento que vamos siendo Una flor, un gorrión, una sensación… Por fuera nos vemos, por dentro nos queremos; Siento al deslizarme en tu piel, La esencia reflotar al sueño, De tenerte abrazada justo aquí En el medio de la nada, Abarcando un todo. Será más templada la mañana, Al morirse el sueño del vacío, Al despertar ante cada nuevo beso… ¿Cuántos? Y seremos uno para el otro, Y más de lo predefinido, haz cruzado la línea Llegando enternecida a mis días, Alumbras la dicha, ya no hay páramos Ni desiertos, ni mares secos, Hoy la vida sonríe, hace del tiempo una alegre primavera. Cruzándose las líneas al infinito, Surcando el vuelo del brío Que creamos cada día al despertar, Aquel día de brisas, De luna testigo, De estrellas al tobillo, Tienes onda, tienes swing Y mucha paz al mirar, Aunque despiertes inquietas sensaciones, Eres más que fuego, más que tierra. Los planetas lucen el esplendor de nuestras bocas abrazadas, Lasciva sensación de quererte más, Libre, celestial, armonizas la razón, Las estrellas fugaces prendieron en lluvias El fuego dorado de tu alma Sagrada esencia que ahora entreveo, Tus eclipses de luz al cielo le dan Gozos de alturas donde nadie nunca Solo nos enterneciendo la saudade Avivando la naturaleza con vientos sin ausencias, Y los presentes unificados, deslizando memorias, Y recuerda que el tiempo late y vibra con lo que deseamos, Amor y nada más que amor. 19-7