Espero que todo se pueda ver rápido, que las cosas salgan bien y se pueda llegar a un acuerdo, en este instante tengo muchas cosas arriba del escritorio y ninguna certeza, no quiero tenerlas, las certezas acaban con la dicha, cuando algo acaba se acabó, y prefiero nomirar más para adentro y si ver el vaso medio lleno, el cigarrillo que humea con su dulce aroma, el rojo del libro de la antología surrealista, escuchar los gritos de mi vecina diciendo, no, no, a vaya a saber si al perro "polo" que ladra a veces y se porta en realidad bien, salvo que muerde todo, por eso no ladra, perro que muerde no ladra, la belleza de los visitantes que dejan en su paso una estela de brillo, el mambo para festejar, bailar de vez en cuando, beber... fumar... y hacerlo de verdad, todo de verdad, hacer sin mirar a quién, hacer por uno y nada más que uno, ser individualista en la acción, el cambio de uno por uno, entender que si regalo manzanas para comer lo hago yo, desde mí para otros, pero por mí y así el adentro se hace afuera y grita el cantor, canta con el grito de la tierra... los visitantes, una banda que siempre puede acompañar un buen momento.
Puedo inventar palabras, pantera, por ejemplo, ¿hay alguna pantera ahora? ¿cuantas veces viste una pantera? ¿dos, tres, cuando fuiste al zoológico? en vez de mirar alguna flor de algun árbol de alguna vereda perdida en el barrio.
si, quiero barrio, naranjos calles pavimentadas y rellenas con alquitrán, quiero poesía y quiero sol, quiero amor y quiero más.
viernes, 25 de noviembre de 2011
CRÓNICA EN VERSO
Ayer no llegué ni lloré a analizar a tiempo,
ruin entre las gotas de aire iban cayendo,
una a una más inermes que el hielo
Espinas en los labios cortaban mi sangre.
Caminé por la avenida Córdoba
hasta
(4500) personas nada significantes, sin saber si tal vez lo son
el tiempo tiene la consistencia de la existencia
la realidad si bien no se ve siempre absoluta yo veía igual que era ser nada
más concreto que lo naturalmente común de todos los días
el venir incesante de las pisadas
La avenida sopeada de monóxido entreluces escapes explotan
alertan
mis pensamientos, colgaba uno la tela blanca;
manchada de rojos olvidos,
otro tiraba la toalla
mientras uno… la mirada al piso,
no quería llegar a ningún lugar, no tenía donde,
sin que mi yo supiera cual
otro yo está apurado.
Y así
un sol tenue otoñal,
y su paso como ánimo,
breve… un día más.
Me dolía el alma, y era por todo conjunto,
que a balde limpio irrumpió en mi consciencia en liso llanto
manos vacías de colores de negocios brillantes de moda de consumismo
no me arrepiento de nada.
Tarde que se iba, y yo no volvía a ningún lado,
a la tristeza.
Subo al 110, un peso le digo,
al traspirado conductor con cara de tráfico y bocinazos,
frenadas bruscas y encierros,
La gente durmiendo o muerta o individualista
o solitaria o muda o inconsciente o nada…
yo igual
ni ahora ni lugar ni presente, dentro boca nicho noche nadie almas dentro
chillan voces desde cielo infierno desde
cuando parca acecha ojos miran vidrio oscuro
cementerio abandonado, todos esos huesos me componen.
Yo creo de mi propia realidad,
no sé quien soy, ni que hago, ni como me ven…
una transparencia morena… ojos y piel en cartel,
Cruzando la calle Padilla,
bajé no sé donde villa Crespo
y no encontraba lugar del planeta
donde refugiar esa angustia que asomaba.
Busco la parada del 71,
Al servicio de la comunidad me dice
-en la esquina.
Prendo un cigarrillo de esos que ni hacen cosquillas,
y mientras espero al blanco,
desde un auto unos ojos grandotes me miran fijo,
en esos casos si veo que puedo miro, pero este era ancho…
me dice algo ininteligible, me alejo precavido…
-Jesús te ama- le oigo…
¿Quién es ese?
¿Qué me ama?
¿Qué?
Después el loco soy yo.
no tenía sentido seguir…
Y miré el cielo y creí en mí,
en toda esta lucha
De los pasares y los pesares, de la sociedad que formo forma ochos y unos,
de los vicios que sobrevuelan,
de tus caricias perfumadas…
Y te extrañé sólo porque aprendí a extrañarte
mientras se enjugaban los ojos
que solo querían extrañarte hasta ahora cerrando…
Que mientras siento el efecto, libres los sesos,
relajado a las 4.32 y un bostezo de la mañana
y es el tiempo que no me contraría,
bostezo, distensiones faciales, igual al beso,
¿Y para que sufrir?
si está su piercing que me vuela,
labios que se doblegan en la lucha
o se triplican, si incluyo al alter,
le bostezo otro beso.
ruin entre las gotas de aire iban cayendo,
una a una más inermes que el hielo
Espinas en los labios cortaban mi sangre.
Caminé por la avenida Córdoba
hasta
(4500) personas nada significantes, sin saber si tal vez lo son
el tiempo tiene la consistencia de la existencia
la realidad si bien no se ve siempre absoluta yo veía igual que era ser nada
más concreto que lo naturalmente común de todos los días
el venir incesante de las pisadas
La avenida sopeada de monóxido entreluces escapes explotan
alertan
mis pensamientos, colgaba uno la tela blanca;
manchada de rojos olvidos,
otro tiraba la toalla
mientras uno… la mirada al piso,
no quería llegar a ningún lugar, no tenía donde,
sin que mi yo supiera cual
otro yo está apurado.
Y así
un sol tenue otoñal,
y su paso como ánimo,
breve… un día más.
Me dolía el alma, y era por todo conjunto,
que a balde limpio irrumpió en mi consciencia en liso llanto
manos vacías de colores de negocios brillantes de moda de consumismo
no me arrepiento de nada.
Tarde que se iba, y yo no volvía a ningún lado,
a la tristeza.
Subo al 110, un peso le digo,
al traspirado conductor con cara de tráfico y bocinazos,
frenadas bruscas y encierros,
La gente durmiendo o muerta o individualista
o solitaria o muda o inconsciente o nada…
yo igual
ni ahora ni lugar ni presente, dentro boca nicho noche nadie almas dentro
chillan voces desde cielo infierno desde
cuando parca acecha ojos miran vidrio oscuro
cementerio abandonado, todos esos huesos me componen.
Yo creo de mi propia realidad,
no sé quien soy, ni que hago, ni como me ven…
una transparencia morena… ojos y piel en cartel,
Cruzando la calle Padilla,
bajé no sé donde villa Crespo
y no encontraba lugar del planeta
donde refugiar esa angustia que asomaba.
Busco la parada del 71,
Al servicio de la comunidad me dice
-en la esquina.
Prendo un cigarrillo de esos que ni hacen cosquillas,
y mientras espero al blanco,
desde un auto unos ojos grandotes me miran fijo,
en esos casos si veo que puedo miro, pero este era ancho…
me dice algo ininteligible, me alejo precavido…
-Jesús te ama- le oigo…
¿Quién es ese?
¿Qué me ama?
¿Qué?
Después el loco soy yo.
no tenía sentido seguir…
Y miré el cielo y creí en mí,
en toda esta lucha
De los pasares y los pesares, de la sociedad que formo forma ochos y unos,
de los vicios que sobrevuelan,
de tus caricias perfumadas…
Y te extrañé sólo porque aprendí a extrañarte
mientras se enjugaban los ojos
que solo querían extrañarte hasta ahora cerrando…
Que mientras siento el efecto, libres los sesos,
relajado a las 4.32 y un bostezo de la mañana
y es el tiempo que no me contraría,
bostezo, distensiones faciales, igual al beso,
¿Y para que sufrir?
si está su piercing que me vuela,
labios que se doblegan en la lucha
o se triplican, si incluyo al alter,
le bostezo otro beso.
Inconformismo existencial
Sesgado de palabras, costoso dolor el de ser hoy en día,
el juego de parir un sonido, el de tener alas y vuelo y oído,
ramas que se meten en las hojas,
tierra enlodada que se erige escultura en si misma.
Fastidiosa tarde, bucólica entre desgano y sueños
pasajeros con segundos que se detienen en el tiempo,
en el espacio,
en el aire,
afuera la luz es cada vez más fuerte,
adentro oxigeno cautivado.
Las flores prenden nuevas, y el olvido que es olvido...
pausadas noches en insomnio perpetuo,
la fe ciega, el delirio se persigue,
la mente delata los errores humanos,
admito ser imperfecto, que me falta,
que te falta...
el juego de parir un sonido, el de tener alas y vuelo y oído,
ramas que se meten en las hojas,
tierra enlodada que se erige escultura en si misma.
Fastidiosa tarde, bucólica entre desgano y sueños
pasajeros con segundos que se detienen en el tiempo,
en el espacio,
en el aire,
afuera la luz es cada vez más fuerte,
adentro oxigeno cautivado.
Las flores prenden nuevas, y el olvido que es olvido...
pausadas noches en insomnio perpetuo,
la fe ciega, el delirio se persigue,
la mente delata los errores humanos,
admito ser imperfecto, que me falta,
que te falta...
LA PRIMER NOCHE DE SOL
Era una noche de verano y nosotros queríamos salir, no es día para salir nos decían nuestros hermanos, es Jueves y mañana tienen que madrugar, pero a Pablo y a mí no nos importaba tanto el colegio, sino más conocer la noche, en eso anduvimos por Palermo, llegamos en un auto, completamente borrachos, riendo de cualquier cosa, caminando hacia el boliche, en la zona del planetario, una mujer me pide fuego, su apariencia desencajaba para mi edad, pero por como estaba empezando la noche como es el mundo de la noche, con aparente mutes me dejé llevar, y me saca un beso. Encima me convida porro, obviamente que no le pude decir que no y así fue como luego de unos quince minutos nos encontramos teniendo sexo entre los árboles sorprendidos del bosque que nos miraban hacerlo con más ardides que una hoguera y mil fuegos, entre jadeos ella pedía más y no pude negarle ni un solo no, después de romper el aire, vuelvo a encontrarme con mis amigos que seguían codeando la barra, mientras tres chicas en malla bailaban sobre una tarima, no podía creer lo que estaba viviendo, una sensaciones encontradas sentía en mi vientre, explotaban las hormonas y el corazón galopando en el sentido que me decía que si esto es la noche duermo de día, como si de una vez por todas la vida me explicó lo que es el contacto normal entre las personas que andan bajo las estrellas enrollando humos dulces y escuchando rock.
Entre cervezas la veo acercarse y así como quien abre un cofre de luz me hunde su labio en la boca, la noche no termina todavía, esto recién empieza, me dice, como si le faltara un plural al sexo, compartimos bailando, muy cercanos los cuerpos, ella se sumergía en una búsqueda infinita de placer y yo me dejaba ser, solamente por curiosidad y excitación, que es un poco lo mismo, el aroma a alcohol que salía de su boca no era impedimento para que realce mi sentido del gusto, porque a esa pequeña altura de mi vida yo todavía no tenía nada definido, no le podía decir que no, ni que si, no me animé a decir mucho, solamente a jugar a aparentar cierta madurez que en realidad ella estaba puliendo con sus manos y su mirada.
Nunca pude decir que no, sea como fuera, inclusive todavía creo que la atracción y la experiencia pueden contar con una buena afinidad cuando de sentir se trata, esto por supuesto que marca un antes y un después y que también define mucho sobre el camino que me tocó transitar, a ella le debo mucho, y solamente vive por momentos, cuando quiero ir en busca de algún escape hasta donde no se puede llegar, el pasado siempre se transita cuando no hay donde ir en el presente, es lindo recordar cuando aparecen ciertas ideas que agrandan la memoria, y que traen también aparejado alguna emotividad que desnuda, la verdadera atracción se da cuando no hay preámbulos, cuando las palabras solamente son un saludo que va más allá de la intención que excita el impulso; que los dos estábamos experimentando lo imposible, es cierto, realizando en una noche una plena fantasía, dos puertas abiertas al mismo tiempo dejan más espacio para trascender, y así es como después la lluvia nos mojó y no importó, por que siempre existirá en algún lugar aquella noche donde descubrí el estado de la piel rubia curtida, el olor a vértigo que da la poca importancia del prejuicio, pero claro, la noche todavía debía ser caminada, y me espera una seguidilla de arcadas y pasos al estilo luna, al estilo oscuro, siempre que paso por el planetario recuerdo que tal vez, tuve buena suerte, no todos los días se conquista a los quince años un Jueves una dama de ese estilo.
Entre cervezas la veo acercarse y así como quien abre un cofre de luz me hunde su labio en la boca, la noche no termina todavía, esto recién empieza, me dice, como si le faltara un plural al sexo, compartimos bailando, muy cercanos los cuerpos, ella se sumergía en una búsqueda infinita de placer y yo me dejaba ser, solamente por curiosidad y excitación, que es un poco lo mismo, el aroma a alcohol que salía de su boca no era impedimento para que realce mi sentido del gusto, porque a esa pequeña altura de mi vida yo todavía no tenía nada definido, no le podía decir que no, ni que si, no me animé a decir mucho, solamente a jugar a aparentar cierta madurez que en realidad ella estaba puliendo con sus manos y su mirada.
Nunca pude decir que no, sea como fuera, inclusive todavía creo que la atracción y la experiencia pueden contar con una buena afinidad cuando de sentir se trata, esto por supuesto que marca un antes y un después y que también define mucho sobre el camino que me tocó transitar, a ella le debo mucho, y solamente vive por momentos, cuando quiero ir en busca de algún escape hasta donde no se puede llegar, el pasado siempre se transita cuando no hay donde ir en el presente, es lindo recordar cuando aparecen ciertas ideas que agrandan la memoria, y que traen también aparejado alguna emotividad que desnuda, la verdadera atracción se da cuando no hay preámbulos, cuando las palabras solamente son un saludo que va más allá de la intención que excita el impulso; que los dos estábamos experimentando lo imposible, es cierto, realizando en una noche una plena fantasía, dos puertas abiertas al mismo tiempo dejan más espacio para trascender, y así es como después la lluvia nos mojó y no importó, por que siempre existirá en algún lugar aquella noche donde descubrí el estado de la piel rubia curtida, el olor a vértigo que da la poca importancia del prejuicio, pero claro, la noche todavía debía ser caminada, y me espera una seguidilla de arcadas y pasos al estilo luna, al estilo oscuro, siempre que paso por el planetario recuerdo que tal vez, tuve buena suerte, no todos los días se conquista a los quince años un Jueves una dama de ese estilo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)