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domingo, 30 de agosto de 2015

Charles Bukowski

como ser un gran escritor

tienes que cojerte a muchas mujeres
bellas mujeres
y escribir unos pocos poemas de amor decentes

y no te preocupes por la edad
y/o los nuevos talentos

sólo toma cerveza más y más cerveza.

Anda al hipódromo por lo menos una vez
a la semana

y gana
si es posible.

aprender a ganar es difícil,
cualquier patán puede ser un buen perdedor.

y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu
cerveza.

no te exijas.
duerme hasta el mediodía.

evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.

acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares
(en 1977).

y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota
ya sea por buenas o malas razones.

un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.

quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos
y como las arañas sé
paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
Más que
el exilio
la derrota
la traición

toda esa basura
quédate con la cerveza

la cerveza es continua sangre.

una amante continua.
agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen
más allá de tu ventana

dale duro a esa cosa
dale duro.

hace como el toro en la primera embestida.

y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoievsky, Hamsun.

si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza...

entonces no estás listo

toma más cerveza.
hay tiempo.
y si no hay
está bien
igual.

462-0614

Tengo muchas llamadas ahora.
Son todas como
"¿Eres Charles Bukowsky,
el escritor?"
"Si", les digo
y me dicen que entienden
lo que escribo,
y algunos son escritores
o quieren serlo
y tienen trabajos tontos y horribles
y no pueden enfrentar la habitación,
el departamento,
las paredes,
esa noche.
Buscan alguien con quien
hablar,
y no creen que
yo no puedo ayudarlos
que no conozco las palabras,
no pueden creer
que a menudo ahora
me doblo en mi habitación
agarrándome la panza y digo
"Jesús, Jesús, Jesús, ¡no de nuevo!"
no pueden creer
que la gente sin amor
las calles
la soledad
las paredes
son mías también
y cuando cuelgo
piensan que me guardé
mi secreto.
Yo no escribo desde
el conocimiento.
Cuando suena el teléfono
a mi también me gustaría escuchar las palabras
que pudieran aliviar
un poco esto.
Por esa razón mi número
figura en la guía.

Chicas tranquilas y limpias con lindos vestido

Todas las que conozco son putas, ex putas,
locas. Veo hombres con mujeres
tranquilas, amables, los veo en los supermercados,
los veo caminando por las calles juntos,
los veo en sus departamentos: gente en
paz, a menudo horas o días de paz.
Todas las que he conocido son adictas a las pastillas,
alcohólicas, putas, ex putas, locas.
Cuando una se va
llega otra
peor que la anterior.
Veo tantos hombres con chicas tranquilas y limpias
bien vestidas
chicas con caras que no son lobunas
o predatorias.
"No traigan más una puta por acá", les digo a
mis pocos amigos, "me voy a enamorar de una".
"No podrías estar con una buena mujer Bukowsky".
Necesito una buena mujer,
necesito una buena mujer,
más de lo que necesito una máquina de escribir,
más de lo que necesito a mi auto, más
de lo que necesito a Mozart.
Necesito tanto una buena mujer que
puedo saborearla en el aire, puedo sentirla
en la punta de mis dedos,
puedo ver veredas construidas
para que sus pies caminen,
puedo ver almohadas para su cabeza,
puedo sentir mi risa que espera,
puedo verla acariciando un gato,
puedo verla durmiendo,
puedo ver sus pantuflas en el piso.
Sé que existe
pero, ¿Dónde está ella en esta tierra
mientras las putas continúan llegando?

Federico García Lorca


CUERPO PRESENTE

La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas,
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.

Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.

Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve,
se calienta en la cumbre de las ganaderías.

¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llénarse de agujeros sin fondo.

¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.

Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos:
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.

No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!


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ALMA AUSENTE

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el rasgo negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque to has muerto para siempre.

Porque, to has muerto para siempre
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.


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ANDALUZAS

ES VERDAD

¡Ay qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!

Por tu amor me duele el aire,
el corazón
y el sombrero.

¿Quién me compraría a mí
este cintillo que tengo
y esta tristeza de hilo
blanco, para hacer pañuelos?

¡Ay qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!





Romance de la luna, luna
A Conchita García Lorca

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.





La casada infiel
A Lydia Cabrera y a su negrita

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quién soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

Eduardo Galeano


Eduardo Galeano


Latinoamericanos

Dicen que hemos faltado a nuestra cita con la Historia, y hay que reconocer que nosotros llegamos tarde a todas las citas.

Tampoco hemos podido tomar el poder, y la verdad es que a veces nos perdemos por el camino o nos equivocamos de dirección, y después nos echamos un largo discurso sobre el tema.

Los latinoamericanos tenemos una jodida fama de charlatanes, vagabundos, buscabroncas , calentones y fiesteros, y por algo será. Nos han enseñado que, por ley del mercado, lo que no tiene precio no tiene valor, y sabemos que nuestra cotización no es muy alta. Sin embargo, nuestro fino olfato para los negocios nos hace pagar por todo lo que vendemos y nos permite comprar todos los espejos que nos traicionan la cara.

Llevamos quinientos años aprendiendo a odiarnos entre nosotros y a trabajar con alma y vida por nuestra propia perdición, y en eso estamos, pero todavía no hemos podido corregir nuestra manía de andar soñando despiertos y chocándonos con todo, y cierta tendencia a la resurrección inexplicable.



*


El lenguaje

En la época victoriana no se podían mencionar los pantalones en presencia de una señorita. Hoy por hoy no queda bien decir ciertas cosas en presencia de la opinión pública;
el capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado;
las victimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, que es como llamar niños a los enanos;
el oportunismo se llama pragmatismo;
la traición se llama realismo;
los pobres se llaman carentes o carenciados, o personas de escasos recursos;
la expulsión de los niños pobres por el sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar;
el derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación se llama flexibilización del mercado laboral.

el lenguaje oficial reconoce los derechos de las mujeres entre los derechos minoritarios, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría.
en lugar de dicatdura militar, se dice proceso;
las torturas se llaman apremios ilegales, o también presiones físicas y psicológicas.
cuando los ladrones son de buena familia no son ladrones. sino cleptómanos.



*


el miedo global


los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo
los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo
quien no tiene miedo al hambre tiene miedo a la comida
los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados
la democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir
los civiles tienen miedo a los militares. los militares tienen miedo a la falta de armas. las armas tienen miedo a la falta de guerras.
es el tiempo del miedo.
miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo
miedo a los ladrones miedo a la policía
miedo a la puerta sin cerradura al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
miedo a la multitud miedo a la soledad miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir.




*





puntos de vista


desde el punto de vista de las estadísticas, si una persona recibe mil dolares y otra persona no recibe nada, cada una de esas dos personas aparece recibiendo quinientos dolares en el computo del ingreso per cápita
Desde el punto de vista de la lucha contra la inflación las medidas de ajuste son un buen remedio . Desde el punto de vista de quienes la padecen, las medidas de ajuste multiplican el cólera, el tifus, la tuberculosis y otras maldiciones.


*


el amor

En la selva amazónica, la primer mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.

-¿Te han cortado? -preguntó el hombre.
-No -dijo ella-. Siempre he sido así.
Él la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Dijo:
-No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Échate en la hamaca y descansa.
Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos.
Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía:

-No te preocupes.
El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.
Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba:
-!Lo encontré! !Lo encontré!
Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.
-Es así -dijo el hombre, aproximándose a la mujer.
Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.


*


La noche/1


Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desnúdeme.

Eduardo Galeano

Fernando Pessoa

FERNANDO PESSOA

(Lisboa 13/6/1888- Lisboa 30/11/1935)

Si yo pudiera morder la tierra toda

Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento...
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural...
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas...
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la
infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.



***




Autopsicografía

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que llega a fingir que es dolor
el dolor que de veras siente.
Y los que leen lo que escribe,
en el dolor leído sienten bien,
no los dos que él tuvo
mas sólo el que ellos no tienen.
Y así en los raíles
gira, entreteniendo la razón,
ese tren de cuerda
que se llama el corazón.




****

Tabacaria

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
A parte de eso, tengo en mi todos los sueños del mundo.
Ventanas de mi cuarto,
De mi cuarto entre los millones del mundo que nadie sabe cual es.
(Y si supiese cual es ¿Qué sabrían?)
De ahí hacia el misterio de una calle cruzada constantemente por gente,
Hacia una calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas por debajo de las piedras y de los seres,
Con la muerte poniendo la humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres,
Con el Destino conduciendo la carroza de todo por la carretera de nada.
Estoy hoy vencido, como si supiese la verdad.
Estoy hoy lúcido, como si estuviese moribundo,
Y no tuviese mas hermandad con las cosas
Si no una despedida, tornándose esta casa y este lado de la calle
La hilera de carruajes de un comboy. Y una partida estridente
Desde dentro de mi cabeza,
Y un temblor de mis nervios y un rechinar de huesos en la ida.
Estoy hoy perplejo como quien pensó y encontró y olvidó.
Estoy hoy dividido entre la lealtad que debo
Al Estanco del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
Y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.
Erré en todo.
Y como no hice ningún intento, tal vez todo fuese nada.
El aprendizaje que me dieran,
Descendí de él por la ventana trasera de la casa.
Fui hasta el campo con grandes propósitos.
Mas allá encontré sólo hiervas y árboles,
Y cuando había gente era igual a la otra.
Salgo de la ventana, me siento en una silla. ¿Qué pensar?
¿Qué sé yo lo que será de mí, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pero pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser la misma cosa que no puede haber tantos!
¿Genio? En este momento
Cien mil cerebros se piensan en sueños genios como yo,
Y la historia no señalará ¿Quién sabe? , ni uno,
Ni habrá sino ensueño de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay quejosos locos con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna certeza ¿Estoy más cierto o menos cierto?
No, no creo en mí...
¿En cuantas buhardillas y no buhardillas del mundo
No están en esta hora genios-para-si mismos soñando?
Cuantas aspiraciones altas y nobles y lúcidas ¬
Sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas -,
¿Y quien sabe si realizables,
Nunca verán la luz del sol real ni encontrarán oídos de gente?
El mundo es para quién nace para conquistarlo
Y no para quién sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
Tengo soñado más que lo que Napoleón hizo.
Tengo apretado contra el hipotético pecho más humanidades que Cristo,
Tengo hecho filosofías en secreto que ningún Kant escribió.
Mas soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,
Aunque no viva en ella;
Seré siempre el que no nació para eso;
Seré siempre sólo el que tenía cualidades;
Seré siempre el que esperó a que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta
Y cantó la canción del Infinito en un gallinero,
Y oyó la voz de Dios en un pozo tapado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Me derramé la Naturaleza sobre la cabeza ardiente
Su sol, su lluvia, el viento que me encuentra el cabello,
Y el resto que venga si viene, o tuviera que venir, o no venga.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
Conquistamos el mundo entero antes de levantarnos de la cama;
Pero despertamos y él es opaco,
Nos levantamos y él es ajeno,
Salimos de casa y él es la tierra entera,
Más el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.
(Come chocolate, pequeña;
¡Come chocolates!
Mira que no hay más metafísica en el mundo sino los chocolates.
Mira que todas las religiones no enseñan mas que confitería.
¡Come, pequeña sucia, come!
¡Si pudiese yo comer chocolates con la misma verdad con que comes!
Mas yo pienso y, al tirar el papel de plata, que es de hojas de estaño,
Tiro todo al suelo, como tengo tirado la vida)
Pero al menos queda la amargura de lo que nunca seré
La caligrafía rápida de estos versos,
Pórtico partido para el Imposible.
Mas al menos consagro a mí mismo un desprecio sin lágrimas.
Noble al menos en el gesto largo con que arrojo
La ropa sucia que soy, sin rol, para el decurso de las cosas,
Y me quedo en casa sin camisa.
(Tú, que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
O diosa griega, concebida como estatua que estuviese viva,
O patricia romana imposiblemente noble y nefasta,
O princesa de trovadores gentilísima y ruborosa,
O marquesa del siglo dieciocho, escotada y estilizada,
O cocot célebre del tiempo de nuestros padres,
O no sé que moderno ¬ no concibo bien el qué ¬
¡Todo eso, sea lo que fuere, que seas, si puede inspirar que inspire!
Todo mi corazón es un vacío despejado.
Como los que invocan espíritus invocan espíritus me invoco
A mí mismo y no encuentro nada.
Llego a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, veo las aceras, veo los carros que pasan,
Veo los entes vivos vestidos que se cruzan,
Veo los perros que también existen,
Y todo esto me pesa como una condenación al destierro,
Y todo esto es extranjero, como todo.)
Viví, estudié, amé, y hasta creí,
Y hoy no hay mendigo que yo no envidie solamente por no ser yo.
Miro a cada uno los andrajos y las llagas y la mentira,
Y pienso; tal vez nunca vivieses ni estudiases ni amases ni creyeses
Porque es posible hacer una realidad de todo eso si hacer nada de eso;
Tal vez hayas existido apenas, como un lagarto a quien cortan el rabo
Y que es rabo para este lado del lagarto cuando revueltos.
Hice de mí lo que no supe,
Y lo que podía hacer de mi no lo hice.
El dominó que vestí era errado.
Me conocieron luego por quien no era y no desmentí, y me perdí.
Cuando quise tirar la máscara,
Estaba pegada a la cara.
Cuando la tiré y me vi en el espejo,
Ya había envejecido.
Estaba borracho, ya no sabía vestir el dominó que no había tirado.
Tiré fuera la máscara y dormí en el ropero
Como un perro tolerado por la gerencia
Por ser inofensivo
Y voy a escribir esta historia para probar que soy sublime.
Esencia musical de mis versos inútiles,
Quien me diera encontrarte como cosa que yo hiciera,
Y no me quedase siempre enfrente del estanco de enfrente,
Imprimiendo a los pies una consciencia de estar existiendo,
Como una alfombra en que un borracho tropieza
O un ruedo que los gitanos robaron y no valía nada.
Mas el Dueño del Estanco llegó a la puerta y se quedó a la puerta.
Ojo con el desaliento de la cabeza mal vuelta
Y con el desconsuelo del alma mal-entendiendo.
Él morirá y yo moriré.
Él dejará el letrero, y yo dejaré versos.
En cierto momento morirá el letrero también, y los versos también.
Después de cierto tiempo morirá la calle donde estuvo el letrero,
Y la lengua en que habían sido escritos los versos.
Morirá después el planeta giróvago en que todo esto se dio.
En otros satélites de otros sistemas cualquier cosa como gente
Continuará haciendo cosas como versos y viviendo por debajo de cosas como letreros,
Siempre una cosa enfrente de otra,
Siempre una cosa tan inútil como la otra,
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto como el sueño de misterio de la superficie,
Siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni otra.
Pero un hombre entró en el Estanco (¿Para comprar tabaco?),
Y la realidad plausible cae de repente encima de mí.
Me semilevanto enérgico, convencido, humano,
Y voy a intentar escribir estos versos en que digo lo contrario.
Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos
Y saboreo en el cigarro la liberación de todos los pensamientos.
Sigo el humo como una ruta propia,
Y gozo, en un momento sensitivo y competente,
La liberación de todas las especulaciones
Y la consciencia de que la metafísica es una consecuencia de estar mal dispuesto.
Después me hecho para atrás en la silla
Y continuo fumando.
En cuanto el Destino me lo conceda, continuaré fumando.


(Si yo me casase con la hija de mi lavandera
Tal vez fuese feliz.)
Visto esto, me levanto de la silla. Voy a la ventana.
El hombre salió del Estanco (metiendo el cambio el bolsillo de los pantalones)
Ah, lo conozco: es el Esteves sin metafísica.
(El Dueño del Estanco llegó a la puerta.)
Como por un instinto divino el Esteves se volvió y me vio.
¡Me gesticuló un adiós le grité Adiós al Esteves!, y el universo
Se me reconstruyó sin ideal ni esperanza, y el Dueño del Estanco sonrió.



*****


José Saramago

OSÉ SARAMAGO



POEMA A BOCA CERRADA

No diré:
Que el silencio me ahoga y amordaza.
Callado estoy, callado he de quedarme,
Que la lengua que hablo es de otra raza.

Palabras consumidas se acumulan,
Se estancan, aljibe de aguas muertas,
Agrias penas en limos transformadas,
Raíces retorcidas en el fango del fondo.

No diré:
Que ni siquiera el esfuerzo de decirlas merecen,
Palabras que no digan cuanto sé
En este retiro en que no me conocen.

No sólo barros se arrastran, no sólo lamas,
No sólo animales flotan, muertos, miedos,
Túrgidos frutos en racimos se entrelazan
En el oscuro pozo de donde suben dedos.

Sólo diré,
Crispadamente recogido y mudo,
Que quien se calla cuanto callé
No se podrá morir sin decir todo.



MANOS LIMPIAS

Del gesto de matar con ambas manos
El modo de amasar no es diferente
(Que bueno este progreso, qué descanso:
El botón de la derecha da el pan,
Con el botón de la izquierda, fácilmente,
Disparo, sin mirar, la bomba voladora,
Y al enemigo alcanzo).



DIMISIÓN

Este mundo no sirve, que venga otro.
Ya hace mucho que andamos por aquí
A fingir de razones suficientes.
Seamos perros del perro: que bien sabemos
Morder a los más débiles, si mandamos,
Y lamer manos, si de otros dependemos.



FRATERNIDAD

¿A quién de entre nosotros engaño cuando hermano
Te llamo en estos versos?
No son hermanas las hojas que desde el suelo
Miran las otras hojas en las ramas.
Mejor es aceptar la soledad,
Vivir airadamente como el perro
Que se muerde el bozal.




CREACIÓN

Aún no existe Dios, y no sé cuándo
El esbozo siquiera, el color se afirmará
En el dibujo confuso del pasaje
De incontables generaciones por esta esfera.

Ningún gesto se pierde, ningún trazo,
Que el sentido de la vida es sólo este:
Hacer de la tierra un Dios que nos merezca,
Y dar al universo el Dios que espera.



HASTA EL FIN DEL MUNDO

Ya está, Inés, el mundo acaba
En que el amor fue posible y urgente;
La promesa tallada en esa piedra,
O se cumple hoy, o todo miente.





LAS PALABRAS DE AMOR



Olvidemos las palabras, las palabras:
las tiernas, caprichosas, violentas,
las suaves de miel, las obscenas,
las febriles, las sedientas y hambrientas.

Dejemos que el silencio dé sentido
al latir de mi sangre en tu vientre:
¿Qué palabra o discurso lograría
decir amar en la lengua de la semilla?

Jim Morrison


Drogas sexo embriaguez batalla
retorno al mundo acuático
Vientre del mar
Madre del hombre

Monstruoso sonámbulo apacible bullente
mundo atómico
Anomia en la vida social.

Cómo podemos odiar o amar o juzgaren el mundo marino bullente de átomos
Todo uno, uno Todo
Cómo podemos jugar o no jugar
Cómo podemos poner un pie ante nosotros
o revolucionar o escribir.


*


Un ángel corre
A través de la luz repentina
A través del cuarto
Un fantasma nos precede
Una sombra nos sigue
Y cada vez que nos detenemos
Caemos.


*




Estoy perturbado
Inconmensurablemente
Por tus ojos
Estoy herido
Por la pluma
De tu suave
Réplica
El sonido del vidrio
Habla de un rápido
Desdén
Y oculta
Lo que tus ojos pelean
Por explicar.


*






Un líder natural, un poeta,
un Chamán, con el
alma de un payaso.
¿Qué estoy haciendo
en la arena
de la Plaza de Toros?
Todas las figuras públicas
son candidatas a líder
Espectadores en la Tumba
observadores de la revuelta
Miedo a los Ojos

Asesinato
Estar borracho es un buen disfraz.

Bebo para así poder hablar con los imbéciles.
Yo incluido.


*






SUITE DEL DISTRITO DE ORANGE

Una vez conocí a alguien que era hermosa
Llevaba cintas de color naranja en el pelo
Era un permanente desliz
Pocas veces estaba presente
Pero la amé
Igualmente
Había lluvia en nuestra ventana,
La FM estaba destartalada
Pero ella sabía hablar, sí,
Aprendimos a hablar
Y un año
ha pasado
Un camino demasiado largo para buscarlo
Lo único que hicimos fue romperlo y arruinarlo
Teníamos todo
Lo que los amantes siempre han tenido
Lo derrochamos
Y no estoy triste
Estoy loco
Y estoy mal
Y dos años
han pasado
Su mundo era de un color naranja luminoso
Y el fuego brillaba
Y su amiga tuvo un bebé
Y vivía con nosotros
Sí, rompimos la ventana
Sí, llamamos a la puerta
Su teléfono no contestaba
Sí, pero ella estaba aún en casa
Ahora su padre ha muerto
Y su hermana es una estrella
Y su madre fuma diamantes
Y duerme afuera en el coche
Sí, pero ella recuerda a Chicago
Los músicos y las guitarras
Y la hierba junto al lago
Y la gente que se reía
Y hacía sufrir su pobre corazón.


CIELO O INFIERNO...


Cielo o infierno, el circo
de tus acciones
Jugar
(el azar es aquí dios)en Carnaval
mitiga la culpa
El miedo profundo
La separada soledad
ábrete Sinagoga
sésamo ábrete
La Fiesta de nuevas conexiones
mente liberada
El amor no puede salvarte
de tu propio destino

El arte no puede suavizar
Las palabras no pueden domesticar
La Noche.


***

The Crystal Ship


Antes de que te duermas dentro
de la inconsciencia
Me encantaría tener otro beso
Otra intermitente oportunidad de éxtasis
Otro beso, otro beso.
Los dias son brillantes y llenos de dolor
Encierrame en tu gentil lluvia
Los tiempos que tu corrias
eran demasiado dementes
Nos encontraremos otra vez,
nos encontraremos otra vez.
Oh dime donde tu libertad descansa,
Las calles son campos
que nunca mueren,
Enviame desde razones que
Tu preferias llorar, yo preferia volar.
El barco de cristal esta siendo llenado
Un millar de chicas, un millar de estimulos,
Un millar de maneras para gastar
tu tiempo;
Cuando nosotros regresemos, yo
dejare caer una raya.

León Felipe

Versos del caminante

I
Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.

II
Poesía,
tristeza honda y ambición del alma,
cuándo te darás a todos... a todos,
al príncipe y al paria,
a todos...
sin ritmo y sin palabras!

III
Sistema, poeta, sistema.
Empieza por contar las piedras,
luego contarás las estrellas.

IV
Poeta
ni de tu corazón,
ni de tu pensamiento.
Entre todos los hombres las labraron
y entre todos los hombres en los huesos
de tus costillas las hincaron.
La mano más humilde
te ha clavado
un ensueño...
una pluma de amor en el costado.

V
No andes errante...
y busca tu camino.
-Dejadme-.
Ya vendrá un viento fuerte
que me lleve a mi sitio.

DiÁlogo perdido
(Entre Don Quijote y Sancho)

-Todos andan buscando, Sancho, una paloma por el mundo y nadie la encuentra.
-Pero , que paloma es la que buscan?
-Es una paloma blanca que lleva en el pico el ultimo rayo amoroso de luz que queda ya sobre la tierra.
-Como la golondrina de Tristán.
-Eso, como la golondrina de Tristán. Bien te acuerdas, Sancho.
Aquel cabello dorado de Isolda que dejo caer la golondrina sobre el hombro cansado del Rey era el rayo de amor que andaba buscando el hombre sobre la tierra,
pero no es esto...
hay otra definición;
te lo explicaré mejor:
esa paloma que andan buscando
es aquella que una vez se le posó en la cabeza
a un pobre Nazareno en el Jordán;
aquello sí fue un buen juego de prestidigitación:
un hombre sencillo entra a bañarse en el Jordán.
se le posa una paloma blanca sobre la cabeza
y sale de las aguas
convertido en el hijo de la Luz
en el hijo de Dios
en el hijo del Hombre
Y aquel juego se hizo sin trucos y sin trampas
por eso fue un gran milagro.
¡El Gran Milagro del Mundo!
Desde entonces
el hombre vale más...
Y desde entonces todos andan buscando esa paloma
para que se haga otra vez el Milagro...
¡Y el Hombre valga mas!










Pero ya no hay locos

Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma del desierto y … ni en España hay locos. Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo.
Oíd … esto,
historiadores … filósofos … loqueros …
Franco … el sapo iscariote y ladrón en la silla del juez repartiendo castigos y premios,
en nombre de Cristo, con la efigie de Cristo prendida del pecho,
y el hombre aquí, de pie, firme, erguido, sereno,
con el pulso normal, con la lengua en silencio,
los ojos en sus cuencas y en su lugar los huesos …
El sapo iscariote y ladrón repartiendo castigos y premios …
y yo, callado, aquí, callado, impasible, cuerdo …
¡cuerdo!, sin que se me quiebre el mecanismo del cerebro.
¿Cuándo se pierde el juicio? (yo pregunto, loqueros).
¿Cuándo enloquece el hombre? ¿Cuándo, cuándo es cuando se enuncian los conceptos
absurdos y blasfemos
y se hacen unos gestos sin sentido, monstruosos y obscenos?
¿Cuándo es cuando se dice por ejemplo:
No es verdad. Dios no ha puesto
al hombre aquí, en la Tierra, bajo la luz y la ley del universo;
el hombre es un insecto
que vive en las partes pestilentes y rojas del mono y del camello?
¿Cuándo si no es ahora (yo pregunto, loqueros),
cuándo es cuando se paran los ojos y se quedan abiertos, inmensamente abiertos,
sin que puedan cerrarlos ni la llama ni el viento?
¿Cuándo es cuando se cambian las funciones del alma y los resortes del cuerpo
y en vez de llanto no hay más que risa y baba en nuestro gesto?
Si no es ahora, ahora que la justicia vale menos, infinitamente menos
que el orín de los perros;
si no es ahora, ahora que la justicia tiene menos, infinitamente menos
categoría que el estiércol;
si no es ahora … ¿cuándo se pierde el juicio?
Respondedme loqueros,
¿cuándo se quiebra y salta roto en mil pedazos el mecanismo del cerebro?
Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto
y … ¡Ni en España hay locos! ¡Todo el mundo está cuerdo,
terrible, monstruosamente cuerdo! …
¡Qué bien marcha el reloj! ¡Qué bien marcha el cerebro!
Este reloj …, este cerebro, tic-tac, tic-tac, tic-tac, es un reloj perfecto…,
perfecto, ¡perfecto!


*****


¡Qué lastima!

¡Qué lástima!
Que yo no pueda cantar a la usanza de este tiempo
lo mismo que los poetas que hoy cantan!

¡Qué lástima que yo no pueda entonar
con una voz engolada esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima que yo no tenga una patria!

Sé que la historia es la misma,
la misma siempre, que pasa
desde una tierra a otra tierra,
desde una raza a otra raza,
como pasan esas tormentas de estío
desde ésta a aquella comarca.

¡Qué lástima que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña en la estepa castellana

Y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada:
Pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
Y mi juventud, una juventud sombría, en la montaña.

Después... ya no he vuelto a echar el ancla
y ninguna de estas tierras me levanta ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.

¡Qué lástima que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
y el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla.
¡Qué lástima que yo no tenga un abuelo
que ganara una batalla, retratado
con una mano cruzada en el pecho,
y la otra mano en el puño de la espada!

¡Qué lástima que yo no tenga siquiera una espada!
Porque... ¿qué voy a cantar
si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla,
ni un sillón viejo de cuero,
ni una mesa, ni una espada?

¡Qué voy a cantar si soy
un paria que apenas tiene una capa!
Sin embargo... en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también.
Y todo mi ajuar se halla en una sala muy amplia
y muy blanca que está en la parte más baja
y más fresca de la casa. Tiene una luz muy clara
esta sala tan amplia y tan blanca...

Una luz muy clara que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas leyendo en mi libro y viendo
cómo pasa la gente al través de la ventana.

Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen
arrastrando sus miserias de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.

¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana siempre,
y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia tiene su cara en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella entonces me llama ¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de mala gana,
ni se para en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala, muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara, por esta calle tan ancha,
al través de la ventana, vi cómo se la llevaban
en una caja muy blanca... En una caja muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre
el cristalito de aquella caja tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por este cristal de mi ventana...
Y la muerte también pasa...

¡Qué lástima!
Que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla,
ni un sillón viejo de cuero,
ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria que apenas tiene una capa...
venga forzado a cantar, cosas de poca importancia!


***
 SÉ TODOS LOS CUENTOS

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
Que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan
con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.




SOMOS COMO UN CABALLO SIN MEMORIA...

Somos como un caballo sin memoria,
somos como un caballo
que no se acuerda ya
de la última valla que ha saltado.

Venimos corriendo y corriendo
por una larga pista de siglos y de obstáculos,
De vez en vez, la muerte...
¡el salto!

y nadie sabe cuántas
veces hemos saltado
para llegar aquí, ni cuántas saltaremos todavía
para llegar a Dios que está sentado
al final de la carrera...
esperándonos.

Lloramos y corremos,
caemos y gritamos,
vamos de tumbo en tumbo
dando brincos y vueltas entre pañales y sudarios.




VENCIDOS

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...

Y ahora ociosa y abollada
va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero,
sin peto y sin espaldar...
va cargado de amargura...
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar...
va cargado de amargura...
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar...

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...
va cargado de amargura...
va, vencido, el caballero
de retorno a su lugar.

Cuántas veces, Don Quijote,
por esa misma llanura
en horas de desaliento
así te miro pasar...
y cuántas veces te grito:
Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar.
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame
a ser contigo pastor.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...

 

André Bretón

No ha lugar

Arte de los días arte de las noches
La balanza de las heridas que se llama
Perdona
Balanza roja y sensible al peso de un vuelo de
Pájaro
Cuando las amazonas de cuello de nieve con
Las manos vacías
Empujan sus carros de vapor sobre los prados
Veo esa balanza sin cesar enloquecida
Veo el ibis de bellos modales
Que regresa del estanque atado en mi corazón
Las ruedas del sueño encantan a los
Espléndidos carriles
Que se elevan altísimos sobre las conchas de
Sus vestidos
Y el asombro salta de aquí para allá sobre el mar
Ve mi querida aurora no olvides nada de mi vida
Toma estas rosas que trepan en el pozo de
Los espejos
Toma los latidos de todas las pestañas
Toma hasta los hilos que sostienen los pasos
De las marionetas y de las gotas de agua
Arte de los días arte de las noches
Estoy en la ventana muy lejos de una ciudad
Llena de terror.
Fuera unos hombres con sombrero de copa
Se persiguen a intervalos regulares
Semejantes a las lluvias que amaba
Cuando hacía tan buen tiempo
2La ira de dios” es el nombre de un cabaret al
Que entré ayer
Está escrito sobre la portada blanca con
Letras más pálidas
Pero las mujeres- marineros que se deslizan
Detrás de los cristales
Son demasiado hermosas para tener miedo
Aquí nunca el cuerpo siempre el asesinato sin
Pruebas
Nunca el cielo siempre el silencio
Nunca la libertad sino por la libertad









Nudo de espejos

Las bellas ventanas abiertas y cerradas
Suspendidas de los labios del día
Las bellas ventanas en camisa
Las bellas ventanas de cabellos de fuego en la noche negra
Las bellas ventanas de gritos de alarma y de besos
Encima de mí debajo de mí detrás de mí están menos que en mí
En donde sólo forman un único cristal azul
Como los trigos
Un diamante divisible en tantos diamantes
Como se necesitarían para bañar a todos los bengalíes
Y las estaciones que no son cuatro sino quince o dieciséis
En mí entre los cuales está aquella en donde el metal florece
Aquella cuya sonrisa es tenue
Como un encaje
Aquella cuyo rocío al atardecer une las mujeres y las piedras
Las estaciones luminosas como el interior de
Una manzana de la que se hubiera
Desprendido un trozo
O como un barrio excéntrico habitado por
Seres que están en combinación con el viento
O como el viento del espíritu que de noche
Hierra de pájaros sin límites a los caballos con
Ollares de álgebra.






Los escritos vuelan


El satén de las páginas que se hojean en los libros de modela
Una mujer tan hermosa
Que cuando no se lee se contempla a esa mujer con tristeza
Sin atreverse a hablarle sin atreverse a decirle que es tan hermosa
Que lo que se va a saber no tiene precio
Esta mujer pasa imperceptiblemente entre un
Rumor de flores
A veces se vuelve en medio de las estaciones impresas
Para preguntar la hora o mejor aún simula
Contemplar unas joyas bien de frente
Como no hacen las criaturas reales.







PRIMERO LA VIDA

A Philippe Soupault



Primero la vida a esos prismas sin espesor así los colores sean más puros
Primero a esta hora siempre gris a esos terribles automóviles de frías llamas
A estas piedras reblandecidas
Primero este corazón trabado
A esta ciénaga de murmullos
Y a este blanco tejido cantando a la vez en el aire y en la tierra
A esta bendición nupcial que une mi frente a la de la vanidad total
Primero la vida

Primero la vida con sus sábanas conjuratorias
Sus cicatrices de evasión
Primero la vida primero esta roseta sobre mi tumba
La vida de la presencia nada más que la presencia
Donde una voz dice ¿Estás ahí? y otra responde ¿Estás ahí?
Ay casi no estoy
Y aun cuando favoreciéramos a aquéllos que damos muerte
Primero la vida

Primero la vida primero la vida Infancia venerable
La cinta que sale de un faquir
Se parece a la barrera del mundo
Pese a que el sol sea un deshecho
Por muy poco que el cuerpo de una mujer se le parezca
Sueñas contemplando detenidamente la trayectoria
O sólo cerrando los ojos sobre la tormenta adorable llamada tu mano
Primero la vida

Primero la vida con sus salas de espera
Cuando uno sabe que nunca será admitido
Primero la vida a estas fuentes termales
Donde el servicio está hecho por collares
Primero la vida desfavorable y larga
Cuando aquí los libros se volvieran a cerrar sobre anaqueles menos suaves
Y cuando allí se estuviera más a gusto que nunca se estuviera libre
Primero la vida

Primero la vida como fondo de desdén
A este rostro suficientemente bello
Como el antídoto de esta perfección que ella pide y teme
La vida ese embuste de Dios
La vida tal un pasaporte virgen
Una pequeña ciudad tal Pont-á-Mousson
Y como todo ya se dijo
Primero la vida.



Manifiestos del surrealismo (Fragmentos).- André Breton


"Todos saben, en efecto, que los locos sólo deben su internación a una pequeña cantidad de actos reprimidos por las leyes y que, a no mediar tales actos, su libertad (por lo menos lo visible de su libertad) no estaría en juego. Me inclino a creer que tales seres son víctimas en alguna forma de su imaginación que los impulsa a la inobservancia de ciertas reglas, al rebasar las cuales el género humano se siente amenazado, hecho que todos hemos pagado con nuestra experiencia. Pero la profunda despreocupación que demuestran hacia las críticas que se les dirigen, y aun hacia los diversos correctivos que se les infligen, permite suponer que ellos obtienen tan elevado confortamiento de su imaginación y gozan tanto con su delirio que no pueden admitir que sólo sea válido para ellos."
"No ha de ser el miedo a la locura el que nos obligue a poner a media asta la bandera de la imaginación."

"SURREALISMO: s.m. Automatismo psíquico puro por cuyo medio se intenta expresar tanto verbalmente como por escrito o de cualquier otro modo el funcionamiento real del pensamiento. Dictado del pensamiento, con exclusión de todo control ejercido por la razón y al margen de cualquier preocupación estética o moral."

"La suma de los momentos de sueño, medidos como tiempo, y no tomando en cuenta sino el sueño puro, en el dormir, no es inferior a la suma de los momentos de realidad, digamos mejor: de los momentos de vigilia. La extrema diferencia de importancia, de seriedad, que existe para el observador común entre los acontecimientos de la vigilia y los del sueño, me ha sorprendido siempre. Se debe a que el hombre, cuando cesa de dormir, se convierte ante todo en juguete de su memoria. En estado normal, ésta se complace en exponerle muy vagamente las circunstancias del sueño, en privar a este último de toda consecuencia actual, haciendo partir la causa determinante del punto en que se cree haberla dejado algunas horas antes: esta esperanza sólida, aquella preocupación. El hombre se forja así la ilusión de continuar con algo que tiene valor. Queda el sueño limitado a un paréntesis, como la noche. Y no es mejor consejero que ésta."
"¿Cuándo habrá lógicos y filósofos durmientes? Quisiera dormir, para poder entregarme a los que duermen, del mismo modo que me entrego a los que me leen, con los ojos bien abiertos; para acabar con el predominio del ritmo consciente de mi pensamiento en este asunto. Tal vez mi sueño de la última noche sea continuación del de la noche anterior, y a su vez sea seguido por el de la próxima noche, con un rigor digno de encomio."
" Yo creo firmemente en la fusión futura de esos dos estados, aparentemente tan contradictorios: el sueño y
la realidad, en una especie de realidad absoluta, de superrealidad. A su conquista me encamino, seguro de no lograrla, pero con la suficiente indiferencia hacia mi muerte como para calcular un poco el placer de tal posesión."
"La poesía, que lleva en sí misma la compensación perfecta de las miserias que soportamos (...) ¡Llegará el
tiempo en que ella decrete el fin del dinero y parta sola el pan del cielo para la tierra!"
"Swift es surrealista en la malignidad.
Sade es surrealista en el sadismo.
Chateaubriand es surrealista en el exotismo.
Constant es surrealista en política.
Hugo es surrealista cuando no es estúpido.
Desbordes-Valmore es surrealista en el amor.
Bertrand es surrealista en el pasado.
Rabbe es surrealista en la muerte.
Poe es surrealista en la aventura.
Baudelaire es surrealista en la moral.
Rimbaud es surrealista en la práctica de la vida y en cualquier parte.
Mallarmé es surrealista en la confidencia.
Jarry es surrealista en el ajenjo.
Nouveau es surrealista en el beso.
Saint-Pol-Roux es surrealista en el símbolo.
Fargue es surrealista en la atmósfera.
Vaché es surrealista en mí.
Reverdy es surrealista en su casa.
Saint-John Perse es surrealista a la distancia.
Roussel es surrealista en la anécdota.
Etcétera."
(Del Primer manifiesto del surrealismo)
"Y el diablo proteja, una vez más, la idea surrealista, así como cualquier otra idea que tienda a tomar una forma concreta, para que pueda someter a ella todo lo que sea posible imaginar de mejor en el orden de los hechos, del mismo modo que la idea de amor tiende a crear un ser, que la idea de revolución tiende a precipitar el día de la revolución, hechos sin los cuales esas ideas carecerían de sentido — recordemos que la idea de surrealismo tiende simplemente a la recuperación total de nuestra energía psíquica por medio del descenso vertiginoso en nosotros mismos, la iluminación sistemática de los lugares ocultos y el oscurecimiento progresivo de otros lugares, el paseo perpetuo en el corazón mismo de la zona prohibida, y recordemos que no hay ninguna perspectiva seria de que su actividad cese en tanto que el hombre sea capaz de distinguir un animal de una llamarada o de una piedra —, el diablo proteja, repito, la idea surrealista de comenzar a andar sin avatares. Es absolutamente necesario que hagamos como si estuviéramos realmente en el mundo para atrevemos después a formular algunas reservas."

"El problema de la acción social es —me interesa insistir sobre ello — sólo una de las, formas de un problema más general, que el surrealismo se ha hecho un deber agitar, y que es el de la expresión humana en
todas sus formas. Quien dice expresión, dice ante todo lenguaje. No hay, pues, que asombrarse de que el surrealismo se ubique, de entrada, casi exclusivamente en el plano del lenguaje (...) Se simula no advertir con
claridad que el mecanismo lógico de la frase se muestra por sí solo cada vez más impotente para desencadenar en el hombre la sacudida emocional que da realmente valor a la vida."

"Hay, sin duda, demasiado norte en mí para que llegue a ser jamás el hombre de la adhesión incondicional. A mis propios ojos ese norte implica la coexistencia de fortalezas naturales de granito y zonas brumosas. Aunque estoy dispuesto a exigirlo todo de un ser que estimo bello, no puedo extender el mismo crédito a esas construcciones abstractas que se denominan sistemas. Frente a ellas mi fervor declina y se hace evidente que el incentivo del amor deja de funcionar. Sí, un sistema puede cautivarme, pero jamás hasta el extremo de no querer ver el punto vulnerable de lo que un hombre como yo se da a sí mismo como verdad."

"Creo que no sería mala idea comenzar por convencer al hombre de que no es, como presume, el rey de la creación."

(Del Segundo manifiesto surrealista)



EL VERBO SER



Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene alas, no se halla necesariamente en una mesa servida en una terraza, en el atardecer, al borde del mar. Es la desesperación y no el regreso de una cantidad de hechos sin importancia como las semillas al caer la noche dejan un surco por otro. No es el musgo sobre una roca o el vaso para beber. Es un barco acribillado por la nieve si queréis, como los pájaros que caen y su sangre no tiene el más mínimo espesor. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Una forma muy pequeña delimitada por joyas capilares. Es la desesperación. Un collar de perlas para el cual uno no sabría encontrar un broche y cuya existencia ni se sostiene en un hilo, tal la desesperación. Del resto no hablemos. No hemos terminado de desesperarnos si comenzáramos. Yo, me desespero por la pantalla a las cuatro, me desespero por el abanico a medianoche, me desespero por el cigarrillo de los condenados. Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene corazón, la mano queda siempre en la desesperación sin fuerza, en la desesperación cuyos hielos no nos dicen jamás si murió. Vivo de esta desesperación que me encanta. Amo esta mosca azul que vuela en el cielo a la hora que musitan las estrellas. A grandes rasgos conozco la desesperación, de vastos asombros menudos, la desesperación de la altivez, la desesperación de la cólera. Me levanto cada día como todo el mundo y descanso los brazos sobre un papel floreado, no me acuerdo de nada y siempre es con desesperación como descubro los hermosos árboles desarraigados de la noche. El aire de la habitación es bello como palillos de tambor. Hace un tiempo increíble. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Es como el viento de la cortina que me asiste. ¡Se conoce semejante desesperación! ¡Fuego! Oh van a venir de nuevo... ¡Socorro! Helos aquí cayendo por la escalera... Y los anuncios del periódico y los avisos luminosos a lo largo del canal. ¡Montón de arena, vete, especie de montón de arena! En sus grandes rasgos la desesperación no tiene importancia. Es un hacinamiento de árboles que una vez más van a hacer una foresta, es un hacinamiento de estrellas que una vez más van a hacer un día de menos, es un hacinamiento de días que una vez más va a hacer mi vida.




LA UNIÓN LIBRE

Mi mujer de cabellera de fuego de madera
De pensamientos de relámpagos de calor
De cintura de reloj de arena
Mi mujer de cintura de nutria entre los dientes del tigre
Mi mujer de boca de escarapela y de ramo de estrellas de última magnitud
De dientes de huellas de ratón blanco sobre la tierra blanca
De lengua de ámbar y de vidrio frotados
Mi mujer de lengua de hostia apuñalada
De lengua de muñeca que cierra y abre los ojos
De lengua de piedra increíble
Mi mujer de pestañas de palotes de escritura infantil
De cejas de borde de nido de golondrina
Mi mujer de sienes de pizarra de techo de invernadero
Y de vaho en los vidrios
Mi mujer de hombros de champaña
Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi mujer de muñecas de cerillos
Mi mujer de dedos de azar y de as de corazones
De dedos de heno cortado
Mi mujer de axilas de marta y de hayucos
De noche de San Juan
De ligustro y de nido de escalares
De brazos de espuma de mar y de esclusa
Y de mezcla del trigo y del molino
Mi mujer de piernas de cohete
De movimientos de relojería y de desesperación
Mi mujer de pantorrillas de médula de saúco
Mi mujer de pies de iniciales
De pies de llaveros de pies de calafanes que beben
Mi mujer de cuello de cebada no perlada
Mi mujer de garganta de Valle de oro
De cita en el lecho mismo del torrente
De pechos de noche
Mi mujer de pechos de topera marina
Mi mujer de pechos de crisol de rubíes
De pechos de espectro de la rosa bajo el rocío
Mi mujer de vientre de despliegue de abanico de los días
De vientre de garra gigante
Mi mujer de espalda de pájaro que huye vertical
De espalda de azogue
De espalda de luz
De nuca de canto rodado y de tiza mojada
Y de caída de un vaso en el que acaba de beberse
Mi mujer de caderas de barquilla
De caderas de lustro y de penas de flecha
Y de tronco de plumas de pavo real blanco
De balanza insensible
Mi mujer de nalgas de asperón y de amianto
Mi mujer de nalgas de espalda de cisne
Mi mujer de nalgas de primavera
De sexo gladiolo
Mi mujer de sexo de yacimiento de oro y de ornitorrinco
Mi mujer de sexo de alga y de bombones antiguos
Mi mujer de sexo de espejo
Mi mujer de ojos llenos de lágrimas
De ojos de panoplia violeta y de aguja imantada
Mi mujer de ojos de sabana
Mi mujer de ojos de agua para beber en la cárcel
Mi mujer de ojos de madera siempre bajo el hacha
De ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego


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Girasol

A Pierre Reverdy

La viajera que atravesó les Halles a la caída del verano
Caminaba sobre la punta de los pies
La desesperación hacía girar en el cielo sus grandes yaros tan bellos
Y en el bolso de mano se hallaba mi sueño ese frasco de sales
Que únicamente aspiró la madrina de Dios
Los entorpecimientos se desplegaban como el vaho
En el Perro que fuma
Donde acababan de entrar el pro y el contra
La muchacha sólo podía ser vista por ellos mal y al sesgo
Tenía yo que vérmelas con la embajadora del salitre
O con la curva blanca sobre fondo negro que llamamos pensamiento
El baile de los inocentes estaba en su apogeo
Los farolillos se encendían lentamente entre los castaños
La dama sin sombra se arrodilló en el Pont au Change
Calle Gît-le-Coeur los timbres ya no eran los mismos
Las promesas de las noches por fin se cumplían
Las palomas mensajeras los besos de socorro
Se unían a los pechos de la bella desconocida
Lanzados bajo el crespón de las significaciones perfectas
Una granja prosperaba en medio de París
Y sus ventanas daban sobre la vía láctea
Pero nadie la habitaba aún a causa de los aparecidos
De los aparecidos que como se sabe son más devotos
que los desaparecidos
Algunos como esta mujer aparentan nadar
Y en el amor penetra un poco de su substancia
Ella los interioriza
Yo no soy el juguete de ninguna potencia sensorial
Y sin embargo el grillo que cantaba en los cabellos de ceniza
Una tarde cerca de la estatua de Etienne Marcel
Me hizo un guiño de entendimiento
André Breton me dijo pasa

Raúl González Tuñón



Raúl González Tuñón

Tal vez pensar que el alma de la poesía es anacrónico no sea un imposible, anacrónico como actual, anacrónico como común de todos los tiempos, con esa universalidad que contienen los tipos de poetas que trascienden el verso y se hacen cuerpo, carne, por ser almas sencillas y humildes, por andar pateando las calles y testimoniar de frente una postura frente al mundo, con ojos de poeta y humildad de taberna, es sabido que los poetas que trascienden, casi siempre post mortem, los poetas que hoy vanagloriamos como dioses y genios, han tenido no sólo una vida harta difícil, sino que también una ética, si se le puede llamar así, donde no caben los lujos materiales, por el contrario, la humedad de los bares, los arrabales de las afueras, los barrios de la ribera, los cabarets son los lugares de pertenencia, que sin corresponder a gestos burgueses se han afianzado los escritos más importantes de nuestra literatura.

Ser Poeta
No se puede explicar que es ser poeta, algunos les llaman así a los que escriben versos, otros se denominan poetas por ser bohemios, igual nadie puede explicarlo, no hay una definición de lo que se quiere decir con ser poeta, tal vez porque nos olvidamos que detrás del poeta siempre hay un ser que sufre, goza, lamenta y sublima como cualquier mortal o peor, con más intensidad, por esa fuerza interior que tiene la mirada del mundo, la cosmovisión. Raúl González Tuñón fue un poeta que por el contrario, al ser desdichado y triste que marca a los poetas con su estrella negra, pudo combinar y revertir en sus versos un estilo conforme a una realidad de minorías, manteniendo un registro lírico urbano, contemporáneo y solidario; preocupado por el contexto, comprometido con la palabra y la cultura, comprometido socialmente participó de la revista Martín Fierro, y del grupo Boedo, viajó a Madrid y París, escribió decenas de libros, siempre con su propia con su impronta.
Su poética rompe con la estructura lírica de la época cuando en 1930 con su libro “La calle del agujero en la media” empieza escribir versos sueltos y libres, con la particularidad de su propio estilo sencillo, con imágenes concretas y olores de neblina, con su olfato porteño describe la venidera Buenos Aires con la mirada desde París, una instantánea de lo que sería pronto la nueva corriente poética.

“EL BARRIO…
Vi la luz en el barrio del Once, en el surero.
Cerca de allí nació también Julio de Caro
y escribió de la Pía sus memorables versos
 Entonces aún la luna bajaba hasta los patios.
¿Era todo mejor? No lo sé. Era distinto.
Había carnaval, Nochebuena, organitos,
Herrerías, corralones y mágicos baldíos.
Y en mi barrio nacieron la poesía y el tango…”
Podemos afirmar que es un poeta bisagra, entre un mundo que se iba modernizando rápidamente, Raúl lo pudo ver y lo plasmo en sus versos, pudo percibir los cambios y mezcló en poética el arrabal con los recuerdos, la problemática social que deviene de dichos cambios, que hoy observamos con una suerte de estatua turística y su nostalgia porteña de los 30, planteando una temática donde corresponde la clase obrera, los suburbios y la nostalgia de los malvones con su domingo al mediodía.

El creador de “La rosa blindada” trasciende todas las periferias de las temáticas, comprometido con la política, en una Buenos Aires de crisis entre guerras y una visión esperanzadora de la vida, Tuñón compone uno de los poetas más relevantes de nuestra historia literaria, un poeta vagabundo, un juglar de tranvías, un cantor de cantinas y un apasionado de la palabra calle, con sus versos desplegó una manera que hoy deberíamos aunque sea valorar, si bien sus primeros versos son rígidos, correspondiente con la etapa de madurez que vivía la poesía, velozmente rompe con esa estructura y convierte su obra en una hermosa senda de versos fluidos y llevaderos, donde caminar entre ellos es una suerte para quienes lo encuentran, Tuñón siempre dispuesto a reflexionar y embellecer la poética, prolífico y audaz, mordaz en su aventura y arriesgado en su lucha, se adueña de nuestra memoria y de nuestros corazones para así arreglarnos un poco en todo este lío.

Raúl González Tuñón (1905-1974)
amigo del vino y de las gentes, amante de las mujeres y cantor de las tabernas.

La luna con gatillo 

Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.
Seguro es que todos coman
y vivan dignamente
y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos.
Entonces, es necesario que esto cambie.

El carpintero ha hecho esta mesa
verdaderamente perfecta
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga.
Un ebanista, un albañil,
un herrero, un zapatero,
también saben lo suyo.

El minero baja a la mina,
al fondo de la estrella muerta.
El campesino siembra y siega
la estrella ya resucitada.
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente.

Un poema no es una mesa,
ni un pan,
ni un muro,
ni una silla,
ni una bota.

Con una mesa,
con un pan,
con un muro,
con una silla,
con una bota,
no se puede cambiar el mundo.

Con una carabina,
con un libro,
eso es posible.

¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?

He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento.
Ellos saben lo que quieren
y yo quiero lo que ellos quieren:
la libertad, bien entendida.

El poeta es siempre poeta
pero es bueno que al fin comprenda
de una manera alegre y terrible
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara.

Yo los seguí
y ellos me siguieron.
¡Ahí está la cosa!

Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora.
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro.
De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura.

Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica
y al ensayista,
al neutral,
al solemne
y al frívolo,
al notario y a la corista,
al buen enterrador,
al silencioso vecino del tercero,
a mi amiga que toca el acordeón:
-Mirad la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio.

No quiero ser la mosca aplastada.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
No quiero ser abeja.
No quiero ser únicamente cigarra.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre
y no quiero ser, jamás,
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio. 

Ni colmena, ni hormiguero,
no comparéis a los hombres
nada más que con los hombres.

Dadle al hombre todo lo que necesite.
Las pesas para pesar,
las medidas para medir,
el pan ganado altivamente,
la flor del aire,
el dolor auténtico,
la alegría sin una mancha.

Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante.

No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!

No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.

Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.