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jueves, 10 de mayo de 2012

Del nado y la salvación Sentiste alguna vez el filo de la mirada Acechando por debajo de la piel, al ojo muerto, cuando el sol es todo negro y no se puede ver ni al polvo. Sentiste a la voz de los mares aullar en soledad Bajo nubes grises sin la nube en sí, como otro nuevo cielo con mareos deshechos en trizas, arrebatarse al punto fijo. Sentís en algún lugar de la caricia bien recibida, La mejor dada, la más cálida de todas… Cómplice inconveniente, que ofusca al amor pleno, Con miradas ciegas sin dialogar con el silencio, ni uno o nada y nadie al aire. Sentiste alguna vez al ahogarte en la entrañas, Por no poder respirar al cuerpo deseado, Sin fondo ni formas de lenguas con fuegos o no, Estrellas quemadas, el tiempo es distinto en cada cuerpo. Sentiste alguna vez al ver naranjas y rojos Como volvía a unirse la soledad a estos días de marzo, Tristemente mal concebido y bufonadas del estilo Secas secos suelos rocas blancas, entiende pájaro tela. Sentiste alguna vez la libertad corriendo sobre todo tu ser, Y de pronto, se apagan la magia de sus dudas Y todo así empetrolado empobrecido Royendo carcomidos huesos del polvo y tiempos Las revistas, los cafés, las impresiones, Todo lo que te pude querer… la comida a paso lento, Los colores óleos, el tráfico y sus peligros de rascacielos, Las miradas los ladrones las fábulas y los mitos, Crédulos y no, cerebros en riñas pacíficos derechos Todo lo que al mundo le hace mover los engranajes El miedo al absurdo sin sentido relativo de esta simbólica Realidad absoluta, venenos llamados expresión… Coman caníbales, coman…

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